Porque siempre hay y habrá momentos en los que desearías poder decirle a todo lo que se mueva ; que te follen. Siempre hay y habrá momentos en los que necesitas una música de fondo para creerte que estás en una pélicula. Siempre hay y habrá momentos en lo que llorarás hasta debajo de la ducha. Porque siempre hay y habrá momentos únicos, invalorables, sentidos, tristes, alegres, entusiasmados, de fiesta, de noche, de sueño, de estrellas, de sol o de luna, de tumbarte en el cesped y sentir su cordura, de abrazaros, de sentiros en uno mismo, de rascacielos, de independencia, de flojedad, de felicidad... pero al fin y al cabo MOMENTOS. Que recordaremos cuando seamos viejitos y tengamos que contarles a alguien qué hicimos cuando jóvenes. Ahora no es tiempo de pararte y analizar tu vida. De mirar los fallos o los bienes. De llorar por algo que ya a pasado. No, de éso ya se ocupará el tiempo, él nos dirá o nos mostrará cuándo y cómo debemos contarlo. Pero ahora no, ahora es tiempo de vivir el día a día.
CARPE DIEM.
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